Yo iba para algo en la vida

El blog en español de Raúl Quirós Molina

Mes: febrero 2010

Entrevista para Canal-L

Handsome devil

Luis
Ven aquí a sentarte.

Claudio
No.

Luis
¿Por qué? Podemos ver lo que tú quieras.

Claudio
No puedo.

Luis
Como quieras. (Le ignora durante un rato y luego se vuelve hacia él). ¿Estás sordo? Ven aquí te digo.

Claudio
Es que… No sé si mi amigo quiere sentarse.

Luis
¿Qué amigo?

Claudio
Este. (Señala al aire. Es un amigo invisible.)Se llama Claudio.

Luis
¡Ah, como tú! También puede sentarse si quiere.

Claudio
No quiere.

Luis
Pues vale, pues que se quede ahí.
(Silencio)

Claudio
Te está mirando.

Luis
¿Quién?

Claudio
Mi amigo.

Luis
¿Y por qué?

Claudio
No le gustas.

Luis
¿Qué dices?

Claudio
Se ha puesto a tu lado. Te mira. Te está mirando. Dice que no le gustas.
(Luis se pone nervioso empieza a actuar como si en efecto el amigo invisible existiera)

Luis
Ah ¿sí? Pues dile a tu amigo que no se pase de listo.

Claudio
Claudio dice que no te pases de listo tú.

Luis
A ver si va a dormir en la calle.

Claudio
A ver si vas a dormir en la calle tú.

Luis
¿Yo? Yo estoy en mi casa.

Claudio
Pero si él quiere tú te vas.

Luis
Perfecto.

Claudio
Además no le ves.

Luis
A ver si le voy a pegar yo una paliza.

Claudio
A ver si te la va a pegar él a ti.
(Luis se levanta del sofá)

Luis
¿Sí? Una paliza. Ahora se va a enterar.
(Boxea en el aire)

Luis
¿Quieres pelea, eh, eh?

Claudio
Eres muy lento.

Luis
¡Toma, toma!

Claudio
Y muy gordo.

Luis
¿Eso lo dice tu amigo?

Claudio
Eso lo digo yo.
(Luis se detiene en seco. No quiere seguir jugando.)

Claudio
¡Cuidado!
(Luis sobresaltado se tira al suelo. Claudio empieza a reir.)

Claudio
Casi te golpea. No lo has visto.

Luis
(Se levanta del suelo, sigue jugando)¡Un golpe a traición! ¡Toma, toma!

Claudio
(Se encuentra más relajado, se divierte más) ¡Que te da!

Luis
Casi, casi… ¡Toma, toma!
(Claudio ríe, más relajado. Entra Débora. Mira a Luis, que se detiene y luego a Claudio que no para de reir. Espera que termine de reir, pero en vez de eso ríe más de la pose que ha adoptado.)

Claudio
Anda, voy a llevarte a bañar.

Luis
Yo me quedo aquí con tu amigo.
(Salen Claudio y Débora. Luis da unos golpes más al aire)
(Oscuro)

Mírame las tetas, John Beholder

Fracasa

Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

Samuel Beckett

Si deseas algo lo pides y punto

CHICA- Si deseas algo con todas tus fuerzas, puedes conseguirlo.
(El CHICO cierra los ojos)
CHICA- ¡No cierres los ojos!
CHICO- ¿Por qué?
CHICA- Eso es de las películas. Lo que tiene que ocurrir es que mientras deseas algo todos los centros de energía de tu cuerpo fluyan en armonía.
CHICO- De acuerdo, me relajo.
CHICA- ¡Que no! No es cuestión de relajarse, sino de dejar que tus fuerzas estén alineadas. Tienes que estar concentrado, no relajado. ¡No querrás auto-hipnotizarte!
CHICO- No, no claro que no… Entonces nada de ojos cerrados, nada de relajación. (Pausa) ¿Qué hago entonces?
CHICA- Haz que tu deseo sea parte de ti… Se una a la energía íntima de las partes de tu cuerpo. Debes sentir que tu deseo se transmite de célula en célula, atravesando los músculos, las membranas, fluyendo constantemente.
CHICO- Ohmmmmmm.
CHICA- No hagas ohmmmm, no seas ridículo, eso lo hacen los que no tienen ni idea.
CHICO- Esto es muy aburrido.
CHICA- Si tienes esa actitud negativa, acabarás por somatizarla e impedirás que tu cuerpo escuche a tu mente.
CHICO- Vale.
CHICA- ¡Mejor no digas nada! Solo di: tengo un deseo y se va a cumplir, tengo un deseo y se va a cumplir.
CHICO- Tengo un deseo y se va a cumplir.
CHICA- Con más convicción, por favor, que si no, no vamos a terminar nunca.
CHICO- ¡El que desea algo soy yo, no tú!
CHICA- ¡Yo deseo que lo que tú deseas se cumpla! ¡Atiende!
CHICO- Tengo un deseo…
CHICA- ¡Más energía! ¡Que fluya por todos tus tejidos, por tu mente, por tu Todo-Uno!
CHICO- ¡Tengo un deseo y se va a cumplir! ¡Tengo un deseo y se va a cumplir! (Se para de repente) Esto es una mierda.
CHICA- ¡No interrumpas el flujo!
CHICO- Esto es una mierda. (Silencio) Llevo quince minutos deseando que te parta un rayo y te haga callar y no ocurre nada. Tú método es un fracaso.

Manual de deseología, Caryl Crimp.

Diario de rehabilitación – Día III

– … cincuentaydos semanas por dos días a la semana, ciento cuatro días, a la semana. Ahora tengo treinta años, empecé con dieciséis… Perdone, pero esto es ridículo.
– ¿El qué es ridículo?
– Estas cuentas.
– No importa lo que sean. El ejercicio debe continuar. Le ayudará.
– Treinta menos dieciséis, catorce años. Catorce años por… ciento cuatro…
– No ha contado bien. Debe incluir los periodos vacacionales.
– Dos días más en Semana Santa, unos siete más, tal vez menos en verano… Y cuatro en navidades… ¿Está bien así? El otro día me dijeron que desde que lo dejé…
– Céntrese en las cuentas y después hablará de eso en la terapia de grupo. En total suman ciento diecisiete días por año.
– Ciento diecisiete días por catorce años son… Son… Mil seiscientos treinta y ocho días.
– Ése es el tiempo que has estado bebiendo. Sólo contando los fines de semana.
– ¿Y qué?
– Son casi cuatro años y medio de tu vida.
– Ya sé por dónde va. Es mucho tiempo.
– ¿Tú qué piensas?
– Que sí. Que es mucho.
– ¿Qué es lo que te dijeron desde que lo dejaste?
– Que no era el mismo.
– ¿Y lo eres?
– No sé.
– ¿Lo eres?
– El primer domingo de la primera semana que dejé el asunto, me desperté a las diez de la mañana. Miré a mi alrededor, no había nadie. La habitación estaba ordenada. La ropa sobre la silla. La cocina estaba limpia. Eran solo las diez: yo solía despertarme entre las dos o las cuatro. Tenía cinco horas por delante y sentía vértigo. Desayuné. Internet no funcionaba, así que traté de acostarme. No pude dormir. Pensé en tomar un tetrazepam y dormir hasta el día siguiente.
– ¿Qué hiciste?
– Salir a la calle. Comprar un periódico. Entrar en un bar, desayunar. Pensar en matarme. Llamar a algún colega, pero luego supuse que estarían durmiendo. Llamar a alguna ex, pero quizá también estarían durmiendo con algún colega. En el bar sentí que me observaban.
– ¿Por qué te iba a mirar?
– Se me notaría.
– ¿El qué?
– Que era un extraño.
– ¿Te da miedo tener tiempo libre?
– Llevo catorce años haciendo lo mismo, metódicamente, cada fin de semana. Es difícil no tener miedo.

Diario de rehabilitación, Fernando Cifuentes

La comedia de las cajas

(El CHICO abre la puerta. Entra sigilosamente pero la CHICA se despierta y le ve entrar)

CHICA – ¿De dónde vienes?
CHICO – De por ahí.
CHICA – ¿De por ahí?
CHICO – Sí.
(Silencio)
CHICA – ¿Me lo vas a decir o no?
CHICO – Vengo de hacerme la prueba.
CHICA – ¿Perdón?
CHICO – La del HIV.
CHICA – ¿Qué?
CHICO – Sí, pero no te preocupes, soy seronegativo.
CHICA – ¿Cómo se te ocurre? ¿Cómo que te has ido a hacer la prueba del SIDA? ¿Estás loco?
(El chico se encoge de hombros.)
CHICA – ¿Y no tienes nada qué decir? ¿Apareces de improviso y me cuentas que podrías ser seropositivo? ¡Así, sin más! Y yo ¿qué?
CHICO – No te preocupes, no lo soy.
CHICA – ¿Y con qué cara me quedo yo?
CHICO – Ah, eso. No seas arrogante. No lo he hecho por ti. Sabía que daría negativo.
CHICA – Entonces, ¿por qué te la haces? Tal vez quiera saber quién eres realmente.
CHICO – Nadie. No he tenido contactos de riesgo.
CHICA – Estás loco. ¿Qué debo pensar yo ahora?
CHICO – Estoy aburrido.
CHICA – ¡Estás aburrido! ¡Y te haces la prueba del SIDA!
CHICO – Sí. Y aunque sabía cuál iba a ser el resultado siempre guardas una pequeña esperanza de que lo tengas. Es un subidón cuando te dan la mano y te dicen que no, que estás sano. El educador social parecía enfermo. Quizá él sí tuviera el SIDA. No sé. Me decía que tenía que respetar al “compañero”. Ja. No pongas esa cara, no he hecho mal a nadie. Luego me he sentido fatal por el educador social y toda esta farsa.
(Silencio)
CHICO – Pero ya da igual.

Arturo Pasalino, La comedia de las cajas

Cuento triste para hermanos

No tengo más hermanos. Mi madre dice que tenemos que escribir a Nerea. Yo no sé quién es, pero mamá dice que era una niña que vivía en casa y que era nuestra hermana y que se murió. Cuando no nos gusta la cena, mi mamá dice que nos la comamos o que nos caeremos por la ventana como Nerea. A mí me da igual pero Javi se lo come todo sin decir nada. Luego mamá se va corriendo a la habitación y viene papá y nos dice que nos lo comamos todo. Nerea vivía antes que yo, cuando Javi era pequeño y yo no existía.

Rudolf Tag, Cuentos de niños para adultos