Yo iba para algo en la vida

El blog en español de Raúl Quirós Molina

Mes: Junio 2008

Entrada 100

Bien, una vez llegados a la entrada 100 me tomo unas vacaciones. Tengo algunas cosas que hacer, relacionadas con el libro (por ejemplo, encontrar a mi editor, que está M.I.A.), escribir algunas cartas y, por lo general, vaguear.

Por lo demás, voy a seguir en el correo todo este tiempo, raul.quiros [at] gmail.com, así que podéis escribirme allí mientras reflexiono nuevos temas para el blog (por ejemplo, un cambio de diseño total).

Así que, mientras tanto, desearos unas buenas vacaciones y buenas lecturas.

Besos y besas.

Ha empezado

Billy Collins me ha abierto los ojos más que los Smiths

Ahora que vivo solo, me da por pensar en que harán el aceite y el vinagre juntos. Quiero decir que se tiran la mayor parte del día en la cocina codo con codo y aún no sé si han llegado a hablarse. Y si hablan, ¿de qué lo harán? Si fueran platos, aún tendrían algo en común, DEMASIADO en común, así que he de entender que sus conversaciones son lo suficientemente inanes como para no merecer nuestra atención. Pero aceite y vinagre: por favor, ¡si ni siquera combinan bien en una ensalada!

Un plato puede comentar: el último programa del lavavajillas me pareció especialmente dañino para mi dibujo, espero que alguien haga algo.

Un vaso: hijo mío, llevo aquí ni se sabe, y mirá, ya no poseo brillo. Es más, estoy lleno de arañazos y he empezado a ver como una grieta se abre en mi vientre.

La cuchara: las más de las veces no sirvo, en verano, sólo el gazpacho me hace ser alguien en la hermandad de la cubertería. Todo lo se lo llevan los tenedores y los cuchillos. Qué injusticia de sociedad poco sopera.

Cuchillo: … Siempre y cuando tengas filo. Porque yo, como cuchillo de seguridad, no tengo filo. No podría cortar ni una rebanada de pan bimbo. Así que jamás me deleitaré con los placeres de la carne y tal vez un poco con los del pescado.

Sacacorchos: Cerrad el pico. Yo solo vivo para las ocasiones especiales… Y en un piso de soltero son escasas.

Embudo: Y yo menos. No valgo ni para las fiestas. De hecho, las más de las veces no soy pensado.

Pero el vinagre y el aceite, ¿de qué hablarán? Siempre en constante derrame, pringados (sobre todo la aceitera, con una mortaja de papel de cocina siempre debajo, como presagiando su defenestración próxima) y de recipientes gemelos aun de sabores distintos.

Un poema de Billy Collins inspiró esta reflexión. Aparte de muchas otras (muchas otras cosas y personas provocaron esta reflexión, al bueno de Billy Collins lo podréis encontrar en la biblioteca de Caja Madrid de la calle Libreros, en cuanto lo devuelva).

Calexico – Ballad of Cable Hogue
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La foto lo dice todo

Lo diré del revés

La visita a Cataluña trajo bajo el brazo dos nuevos títulos para la extraña biblioteca que está inundando mi nueva casa. Dos libros en catalán.

Leído por encima El Cuadern Gris (ya lo leí en castellano, traducción que el propio Josep Plá aprobó sin gran entusiasmo), su densidad y candor a caballo entre lo bucólico y la sátira social, me hace pensar de nuevo en la necesidad de acercar las culturas de la Península entre ellas y no sólo quedarse en el Quijote de los cojones como punto común.

Hace algunos años, en un seminario impartido por Teresa Oñate acerca de los presocráticos, venía a decir que la Historia -y no hay otra Historia que esta Historia, la nuestra, la moderna, la tan pretenciosamente científica, la que tiene la querencia de tornarse en verdad casí jurídica (vid. post anterior)- no es otra cosa que un relato, y que en esencia, la flor y nata que se le ha añadido no camufla su carácter esencialmente narrativo. Literatura, decía la profesora.

Si la Historia es en el fondo literatura, y la literatura es creación, ¿por qué entonces enseñar la historia de la literatura de una manera lineal? Los cantares de gesta, el Arcipestre, El Quijote. Que venga Derrida y nos bese la flor del culo. De pequeño siempre me irritaba que el profesor de Historia no llegase hasta más allá de la Guerra Civil – que ya me quedaba un poco lejos por entonces. Yo quería saber de ETA, los GAL, el golpe de Estado, Mario Conde, los doce goles a Malta. Claro, se justificaría el profesor o el autor de la guía para el profesorado, una Historia constructiva (y científica) busca sus consecuencias en causas firmes: tenebrosa, muy tenebrosa la idea de que guerras, hambrunas y genocidios tenían, en efecto, una razón de ser. Y a eso se le llamó razón de Estado. O Justa Venganza. O ataque preventivo. Razón utilitarista.

Vista así las cosas, ¿qué hacer con la literatura, o más bien, la poesía, tan inanes, tan volubles en comparación con Las Razones de la Historia? Precisamente por su perfecta inutilidad es donde más experimentos se podrían hacer: como la gaseosa. A cuénto de qué leer El Lazarillo de Tormes, inflando bibliotecas a cascoporro si no hay Dios que lo entienda. Bécquer, sí, pero también Benedetti. ¿Ancia? César Vallejo. Borges vs. Pío Baroja. Gabriel Ferrater y no Manuel Machado. Gabriel Aresti y Manuel Pulpeiro. A quien buen Lope de Vega se arrima, buen Jordi Galcerán se le arrima.

Si la literatura es descubrimiento, ¿por qué existen libros de texto sobre literatura? Lejos de mí proponer un Club de Poetas Muertos a la generación pokémon, fervientes seguidores todos de Muchachada Nui y los politonos. Pero oye, ya que no importa, que la mitad van a ser poligoneros y tuneadores de sus Audis, que al menos se lo pasen bien en el insti.

Saberse querido

Nuestra época, para Heidegger, es Grecia, y a la vez la despedida de Grecia, es decir, la Modernidad. Nuestra época no es esta o aquella época de la historia, sino la historia.

Arturo Leyte.

Qué decir. El correo ha devuelto un libro que perdí. Y el tren algún que otro poema a medio hacer. Qué decir.

Algún día, ya verás
haremos el amor tan apasionadamente
revolucionando el paladar, las manos,
las caderas en torno a nuestra frágil piel
que acabaré penetrando por cada uno
de tus diminutos poros
y galoparé por tu torrente sanguíneo
para tocar por dentro
cada parte de tu cuerpo
tus mejillas
tu frente
tu lengua de seda
tu corazón
bon bon bombón
y estaré dentro de ti
mi carne mis fluidos
dentro de ti ti

y algún día, ya verás
seré tú, sólo por ese día
me pondré tu perfume para mí
esos abalorios que encuentras
en tiendas rocambolescas
me depilaré para mí
me pondré un vestido para mí
lloraré de pura ingenuidad
para mí
y tú, tú me abrirás la puerta de mi
casa
me arrojarás esa media sonrisa de canalla
y me quitaré el vestido lentamente
ante tus ojos azules
y ese día serás yo, yo seré tú
y nuestros cuerpos
serán de los dos
serán tuyo y mío
serán de nadie.

The Brian Jonestown Massacre – Not if You Were the Last Dandy on Earth
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Imserso

Y en cinco días, a Barcelona / Girona a ver a mis amados expats irlandeses

Tipos que se casan y nos invitan
Tipo raro