Yo iba para algo en la vida

El blog en español de Raúl Quirós Molina

Mes: mayo 2008

Otra de poetas raros: Roger Wolfe

Aunque ya le han colocado el sambenito charlesbronsoniano de realista sucio y con ello han etiquetado a toda una generación de poetas raros (Karmelo Iribarren, Violeta C. Rangel amongst others) el caso es que resulta peliagudo tratar de enclaustrar a Roger Wolfe en algún tópico literato de los que abundan sobre, por ejemplo, Charles Bukowski o Raymond Carver. Que digo yo, que Bukowski es muy genuino y tal, pero tiene novelas que no hay dios que las soporte, por ejemplo Mujeres. Que fue un escritor en rebeldía, pues qué bien, pero ¡ay! ¿No es cierto, ángeles de amor, que Bukowski escribe y reescribe los mismos personajes una y otra vez, casi podría decirse que adrede para lucimiento y solazamiento de locutores de RNE-3 y adolescentes acalimochados? ¿Y de Carver, qué? Si hasta se dice que no escribía él

Así que a falta de algún maldito más enjundioso se escogió a Roger Wolfe, porque sonaba a americano y a “lobo” y ¡tachán! En mi caso descubrí a este poeta en el váter. No trato de darle más emoción al asunto: es, al menos, como yo lo recuerdo. Mi madre trabajaba en la universidad de Alcalá en 1994 y por aquel entonces se editaba una revista llamada Barataria, a mi parecer de gran interés por cuanto incluía artículos de prácticamente todas las ramas de la filología, acompasados, eso sí, por algunas piezas como la que sigue. Lo pongo porque no me avergüenza decir que fue el primer poema que me consiguió una erección, y eso, con trece años, es toda una experiencia reveladora. Y por dar la nota intelectual o crítica: atención a la confluencia que se da en los 7 u 8 últimos versos – cómo todos los personajes aparecen en el mismo tono onírico oscuro, en el mismo poema, en la misma escena, en un mismo sentimiento, y cómo no es tonto, este Roger.

Pues ¿que queréis dos libros, que os recomiende? Arde Babilonia, de Visor y Días perdidos en los transportes públicos, editado por Anthropos (que no sé si me perdieron en Irlanda). Comprobaréis lo que puede hacer editar a un poeta un cambio súbito de editorial. Para bien y para mal.

Déjame soñar contigoRoger Wolfe

Anoche tuve
un sueño raro.
¿Qué soñaste?
Estábamos en casa
mi amiga y yo.
Entró el vecino.
Entró el vecino
y nos folló. Primero
a mí. Me subió
a la mesa y
me abrió de piernas.
Tenía el pene gordo.
Me folló. Luego
cogió a mi amiga.
A ella la folló
en el suelo, de rodillas,
por detrás.
¿Y luego?
Luego nada.
No me acuerdo.
Sólo que esta mañana
al despertarme
estaba tan encedida
por dentro
que me he tenido
que masturbar
Había dicho encendida.
Por dentro. Masturbar.
Y él dijo: ¿Sí?
Y hubiera querido añadir:
¿Por qué no me dejas soñar contigo?
Pero no lo hizo.
Más tarde, en casa,
perniabierto encima de la taza del water
se masturbó.
Pensando en ella.
La amiga.
El vecino estaba allí
también.

La Revolucion Sexual
Found at skreemr.com

Alma alérgica

Ya quedan pocas cosas por llevar a la nueva casa, y las que restan -libros de la primera carrera, apuntes de la segunda, papelajos sin sentido, poemas que no cuajaron- tienen los días contados: acabarán macerando en un contenedor de reciclaje o quemados.

Tomo algunos al azar.

Esto estaba escrito en una balda del mueble:

Volver / a las ramas y esquejes / esta es la corteza, esta es la savia / que volutas de aire…

Y la tinta del insomnio escribe páginas de insondable belleza…

Un bote de colonia que nunca se acaba sobre otra balda, que tampoco se acaban.

Fa. Frescor. Agua de colonia. Limones del Caribe.

Una carta que no terminé. Ni terminaré.

En ocasiones me sucede que escribo algunas notas y despúes las olvido, meses después, dudo acaso que en efecto yo haya sido el autor y no algún escritor a quien haya plagiado inconscientemente.

Las obras completas de Celan. Las pongo en alemán – ¿qué si no? ¿Esperábais que me bajase de la burra y lo pusiese en castellano? ¿En vulgar y tosco castellano? ¡Por favor!

Soviel Gestirne, die
man uns hinhält. Ich war,
als ich dich ansah -wann?-
draussen bei
den ander Welten

Tantas estrellas que
nos ofrecen. Yo estaba
cuando te miré -¿cuándo?-
fuera en
los otros mundos.

(Con poesías como ésta y ciertas canciones, joder, parece que el mundo te leyó la mente antes de nacer. Como si en efecto tu biografía ya estuviera contenida en alguna suerte de biblioteca de Babel. Como si ser y pensar fueran una y la misma cosa, Parménides)

Otro Parmenídeo, fíjate qué casualidad, en una factura.

Vodafone piensa en ti y en lo que necesitas cada día.

Creo que Vodafone piensa mucho. DEMASIADO. Sería gracioso llamar al número de teléfono que indican en la factura y preguntar: “Bien, dígame, qué es lo que necesito hoy”. Y que en efecto te lo dijeran. Pero me da, no sé por qué, que va a ser lo contrario de lo que pienso, y por tanto lo contrario de lo que necesito. De lo que soy.

“En torno a mi trabajo como pintor”. De Antonio López. Un libro que por fin no habla sobre la pintura sino en torno al trabajo de pintar. Es decir, pinceles, chinchetas, hilos de bramante. Struggling for life, struggling for art.

Me voy. Lo cierto es que me pongo demasiado íntimo y menos decadente de lo que debería, y aunque mantener el blog no me supone gran problema ahora temo entrar en barrena y utilizar esto para despropósitos de resaca. Es cierto, adoro recibir correos y escribirlos. Por ejemplo, pienso en algunas cosas que comencé en Lyon y no terminé. Me estoy convirtiendo poco a poco en una puta de mi propia laxitud y pasividad moral – ¿debería prepararme unas oposiciones o adquirir una uve pé o, por aquello de tener algo que hacer? ¿Pensar en Hacienda como entelequia total? ¿Casarme? ¿Irme al extranjero otra vez? ¿Montar una productora de cine X?-.

E tu, Brute?

Justice – “Dance”
Found at skreemr.com

First Of The Gang To Die

¿A qué no adivináis quiénes vamos al FIB este año a gafapastear?

Morrissey – First Of The Gang To Die
Found at skreemr.com

Changes

No diré res de mí. Una etapa que se cierra, gracias a Pablo Méndez, de la editorial Vitruvio, después de tres años, tres países, tres lenguas, tres hogares, tres trabajos y, claro, tres amores imposibles de olvidar.

Otra que se abre (mi hermano acechando entre los bártulos a transportar a la nueva casa).

The Smiths – There is a light that never goes out
Found at skreemr.com

El rey del aire

Dime que no adorarías venir conmigo al concierto en Madrid. Je, lo sabía.

Mastering Bullshit

La belleza de lo terrible, en tres fragmentos. Pobre humano, pero humano al fin.

1) Fragmentos de correos enviados, terribles y bellos, a:

Alguien que quiero.

“Hay cosas que pones en el correo tan increíblemente injustas que creo que me va a dar un paro cardíaco”

Alguien que conocía.

“About the half apple, hey, don’t blame me – you had your opportunity. I guess many Irish guys would like to meet you and won’t loathe you as much as you seem to do with the rest of the world and even with yourself”

Alguien que quiero.

“Te iba a mandar un poema que escribí cuando se suicidó la hermana de la princesa, pero ahora me da angustia porque pegué las fotos en el cuaderno.”

Alguien que quiero.

“En fin, yo también estoy hasta las narices de mandarte mensajitos y llamarte todo el puto día y aguantar gilipolleces que los manuales de macho alfa te dicen que no debes hacer, porque al final la otra persona se apoltrona y te domina, y blabla. Haz lo que tengas que hacer, pero por el amor de Dios, no me tengas compasión tú también”

Alguien que quiero.

“En el fondo me habría gustado pedirte perdón por lo del correo a la cara, pero claro también cuento el número de veces que te has disculpado y alcanza la cifra de cero.”

Un colega.

“Pero entiendo bien a qué te refieres, cierto es que a partir de cierta generación -la nuestra, sobre todo, heredera del postcatolicisimo- no puede aspirar siquiera a un modelo de sexualidad novedoso.”

Y la mejor de todas, alguien que conocía:

“Hey, no me regocijo, Dios, ¡qué clase de monstruo crees que soy!”

Las islas Cíes.

2) Una declaración de amor propio:

“Soy un coleccionista de mis propios poemas de amor. Los llevo coleccionando en la extensión que lleva desde mis primeros acnés a mis primeras canas. No soy injusto que cuando digo que los colecciono por rareza o fetiche. Los hay grises y edulcorados, los hay sin sentido gramatical. Tengo una colección de poemas de amor y a veces los comparo con los de otros, y encuentro los de otros más verdaderos y audaces. Entonces me digo lo fácil que es depositar las entrañas en un papel y envolverlo en forma de poema, y que no se noten los bordes retocados, ni las conjunciones de relleno. Eso es fácil.
Leía poemas de amor de otros y pensaba en lo difícil que es eso. Escribir poemas de amor.
Será porque en el fondo a uno no le importan más que las entrañas, el humo, cosas así. Será porque, en el fondo, uno no ama nunca de verdad.”

3) El final de un poema (el lunes recojo las pruebas, ¡por fin seré algo en la vida!)

Y viendo el cuerpo pender de la soga
en la penumbra de un cadalso
hecho con manos graves y sangrientas,
me temí que un día fueran las mías
las que sangraran
al ceñirme la soga al cuello,
y no hubiese presentador,
ni confeti ni amigos
y no hubiese Youtube,
que almacenara
mis últimos momentos,
mis últimos recuerdos,
o mis últimos juegos:
yo me ahorco y yo me muero,
-como se dijo Kevin Whitrick-.

En ese momento,
Sadam El Tirano y yo
fuimos uno.

Hoy me tocó ir de emo. Nunca aprenderemos.

My Bloody Valentine – When You Sleep
Found at skreemr.com

Haneke en potencia, Fritzl en acto.

Hace algunos meses, mi cosmovisión netamente gafapastil/gafapastosa me hubiera llevado a defender al enfant terrible Haneke como la cumbre del cine angustiexistencial indie, de no ser por la aparición en escena (no está de más recordar que la TV es un cine en sesión continúa, con la mala suerte de formar también nosotros parte del espectáculo) de Josef Fritzl, ese vejete tan gris que encerró durante 24 años a media familia en el sótano de su casa.

Dada la monstruosidad netamente humana del acto en cuestión, es hora de enterrar por siempre a Haneke: difícilmente se puede llegar a reflejar en la pantalla un extremo tal de crueldad sin caer en lo gore y lo absurdo. ¿Qué se hace después de 24 años sin apenas ver la luz del día? ¿Cómo siente uno que las cosas que veía a través de la televisión tienen una existencia corpórea, táctil, olorosa? ¿Son, después de las cuatro paredes del zulo, vertiginosas las avenidas, los bulevares, los cafés poblados como mareas ruidosas, llenas de humo, de gente? En El Séptimo Contiente, una familia siente el mundo de afuera como su particular prisión y por eso se encierran en casa para deshacerse de lo que los define: muebles, teléfono, dinero. En Caché Auteuil está prisionero de la culpa más inocente: la de los pecados de la infancia.

Pero como siempre, me intrigan las razones del lobo. ¿Cuál es la sensación de pérdida después de que sus esclavos ganaran la libertad, la de un padre, la del tirano, la de un preso de su propia obsesión? ¿Dónde queda el lugar del lobo sin todo lo que lo convierte en lobo?

Hoy no hay canción para esto.

Viejos títulos, ideas nuevas

Tú pintas una mujer desnuda porque disfrutas mirándola. Si luego le pone un espejo en la mano y titulas el cuadro “Vanidad” (Merling) condenas moralmente a la mujer cuya desnudez has representado para tu propio placer. Pero la función real del espejo era muy otra. Estaba destinado a que la mujer accediera a tratarse a sí misma principalmente como un espectáculo.

John Berger. Maneras de ver.

Próximas adquisiciones

Tres poetas que me voy a regalar, tres poemas que hablan de hambre. Ideal para un artículo en Especulo. El título sería: La poesía femenina y las ganas de comer. El perro del hortelano bajo una perspectiva posmoderna. Ja.

Anomalía (Concha García)

No paseo. Ni ando. Voy a casa.
Cayó del monedero el bono-bus
y tengo cinco duros. Ni para
cerveza me queda. Te amé
escrupulosamente. Iba
a charcuterías y te invitaba
a cenar. Eso era una muestra
evidente de mi ternura. No
tengo nada. Nada.

Desnatada (Belén Reyes)

Estoy al borde de ser borde,
me lo noto.
El precipicio crece,
estoy cansada.
Estoy al borde de ser borde,
estoy a punto
de nieve
mucha nieve. Estoy helada.

Estoy al borde de ser borde
y duele mucho.
¡Dios mío, hazme mediocre!
Estoy cansada
de apostarme la vida a cada instante,
de ir desnuda y verter en todo, el alma.

Déjame que me quede aquí
en el medio,
envuelta en celofán,
bien razonada.

Dame mesura, Dios,
dame mesura,
mesura chapucera y cotidiana.

Hazme mediocre, Dios
hazme mediocre.
En vez de corazón
una ensaimada.
Y el alma en tetra-brik
para que dure….

Ten compasión
y hazme desnatada.

A dieta (Amalia Bautista)

Me acosté sin cenar, y aquella noche
soñé que te comía el corazón.
Supongo que sería por el hambre.
Mientras yo devoraba aquella fruta,
que era dulce y amarga al mismo tiempo,
tú me besabas con los labios fríos,
más fríos y más pálidos que nunca.
Supongo que sería por la muerte.