Yo iba para algo en la vida

El blog en español de Raúl Quirós Molina

Mes: octubre 2007 (página 1 de 2)

A veces escribo

Millones de años después del Big Bang, el universo comenzó a contraerse como un globo según habían predicho las leyes físicas. La materia se tornó antimateria; lo que era diestro, se volvió siniestro; lo de encima pasó a estar debajo; en fin, todo aquello que tenía opuesto se volvió su opuesto. Los hombres no percibieron grandes cambios en su vida, exceptuando, claro está, el paso invertido del tiempo. En efecto, en cuanto empezó la compresión del universo se demostró que el tiempo era tan geométrico como una recta, así que si un vaso se había caído y roto, según la nueva orientación de la física, éste volvía a recomponerse y a posarse sobre el buró desde el que había caído. Los muertos se desmurieron para alegría de unos y extrañeza de otros; las parejas rotas se rehicieron, los que se separaron de la familia volvieron a verse.

Y todo aquello que ya se había vivido y dado por olvidado, volvía a disfrutarse o a sufrir nuevamente: guerras y catástrofes que partían de su fin fatal a la feliz ignorancia primera; las loterías hicieron desaparecer los millones ganados en un día de fortuna (o infortunio, según el caso) para devolver la vida humilde a sus ganadores, suicidas por amor felizmente transportados a la cita primera, padres que volvían a ver nacer a sus hijos, el mundo antes de que uno se diera cuenta de que existía, todo una vez más. Y cuando el universo se convirtió en una pequeña masa del tamaño no mayor al de una naranja, todo aquello que había preocupado al hombre, a saber, ascensos en el laburo, promesas de pingües beneficios, negocios que constituirían una quiebra familiar, peleas en restaurantes italianos, se volvió un punto en la nada, tan pequeño tan pequeño como para no detenerse a pensar nunca más en ello.

Unos apuntes sobre Kadosh, de Amos Gitai

Esta noche terminé de ver Kadosh, de Amos Gitai y buscando por Internet alguna nota acerca de la película me doy cuenta de lo afortunadísimo que debo ser porque el DVD es difícil de conseguir en la Península. Estoy que reboso de júbilo. Oh.

En esto de la crítica uno siempre debería hacer un esfuerzo por ir más allá de la materia en cuestión (películas, en este caso) y mirar con cierta soberbia por encima del renombre del autor o de la película. La película trata de las penurias sexuales que pasan dos parejas de judíos ultra-ortodoxos: los primeros, después de diez años de casados aún no tienen hijos -en principio, por culpa de la esterilidad de la mujer; luego en el film se verá que no es así-, y según la ley judía, una mujer que no puede engendrar no es mujer. La segunda se trata de un matrimonio concertado en el que el ritual del sexo está orientado exclusivamente a la procreación y por tanto a la supresión de cualquier placer. Tenemos en juego dos temas muy interesantes, la religión y la ordenación de los cuerpos, es decir, cómo, cuándo, por qué, para qué quién debe procrear. El film agota el primero de los temas hasta alcanzar casi un maniqueísmo agotador (pareja: buenos, víctimas de su destino, religiosos: malos, mueven los hilos, hacen purgas éticas y religiosas) y a tenor de las opiniones en distintos foros parece ser que es éste el que más ha calado.

En Rotten Tomatoes, por ejemplo, le dan un 94 sobre 100 pero sueltan perlas como

“An incredibly sensitive Israeli film about the harsh effects of religious zealotry”
“The emphasis of the film is on how the ultra-Orthodox Jews of that sect live by the letter of the Torah in everything they do.”
“Un film bouleversant car il montre avec sobriété,l’enfermement dans lequel conduit l’extrêmisme des religions ou d’ailleurs tout autre courant de pensée. A méditer”

.

En lo que respecta al otro tema se dice poco, y lo que se dice, es perfectamente obviable. Y sin embargo, es fundamental incluir ese punto de vista para no caer en una crítica etnocentrista. Decir, por ejemplo, “el film muestra cuan opresivos son los dogmas de los ultra-ortodoxos” dice, tácitamente, todo lo siguiente.

    – Hay dogmas no opresivos.
    – El dogma de los ultra-ortodoxos es opresivos para ellos, porque lo es (sería) para nosotros.
    – Un dogma es necesariamente malo, bajo cualquier circunstancia. Luego también es malo para ellos. (Y después, no comprendemos cómo puede haber mujeres que quieran llevar el hijab).
    – Nuestra sociedad es más libre, porque carece de dogmas o son fácilmente identificables.

Un tema parecido se propone en el film Carne Trémula de Almodóvar, no sé si intencionadamente o fruto de una feliz coincidencia. En Carne Trémula están explicitados todos y cada uno de los dogmas sobre el sexo occidental: qué es buen sexo, con quién se debe hacer buen sexo, quién no puede hacer sexo, etcétera. En el fondo de ambas películas se tratan exactamente los mismos temas: como una serie de discursos organizan todas las parcelas de nuestra vida, en especial la del sexo. Si en Kadosh y en el mundo ultra-ortodoxo eran el Talmud o la Torah la que disponían como había que hacer el amor, en el mundo normal, entendiendo como normal todo aquello que es lo mismo y no puede mirar desde lo Otro, es Cosmopolitan, los consultorios sexuales o los psicólogos los que dictan, incluso con más fiereza que la ley judía, qué debe ser una experiencia sexual plena.

Personalmente, tanto el film de Gitai como el de Almodóvar me parecen fallidos. El del primero porque se entretiene en el aspecto visual del film (la cámara hace mayormente la narración y no el guión, largos planos secuencia que añaden tensión en ciertos momentos pero que dejan un poco colgada la historia) y porque regatea un tema interesante con el capote de “mitos y costumbres del Israel contemporáneo” (y le ha salido bien la faena, porque los críticos no hablan de otra cosa, es decir, de política). La de Almodóvar porque es en exceso histérica y porque nunca sabes si te está tomando en serio o se descojona de ti.

Favorite sites: FutureMe.org

I can’t help posting this. Although is not quite related to literature it’s something that really makes me tremble. I’m talking about FutureMe.org, a forwarding e-mail service with a special feature: you can choose in which date you’ll be posted the e-mail.

See some examples that thrilled me:

Dear FutureMe,

Hi, I hope you’ve accomplished something by now.

(written Thu Sep 4, 2003, to be delivered Wed Dec 3, 2008)

Dear FutureMe,
What have you done? Have you married him yet? Are you living with him at least? Is he reading this over your shoulder? I hope he didn’t cut his hair. How far are you both along to being high school teachers?

I’m eating tomato soup at an angle and it feels like that hot sensation when you are vomiting. I almost vomited because of it. Right back into the soup. Like a violent cycle.

Are you still as happy as you were when you wrote this? Happier? Pregnant? Driving the ‘stang?

Good luck, in the future.

(written Thu Jul 21, 2005, sent Wed Jun 7, 2006)

Dear FutureMe, are you truely happy with yourself.

(written Tue Jun 14, 2005, sent Wed Jun 14, 2006)

Dear FutureMe,
Me voila maintenant à Nantes alors que j’étais à paris l’an dernier. Sauf que cette fois ci je ne suis pas sur mon rapport de stage, mais sur des spec générales pour le projet CRM des banques populaires.
J’espère que tout ira bien d’ici l’année prochaine. En fait demain je dois passer un entretien avec un gars de paris qui veut me recruter. On verra bien ce qui va se passer.
Ce que je souhaite pour l’an prochain c’est une belle vie

Ciao

(written Thu Dec 21, 2006, to be delivered Fri Dec 21, 2007)

there is a bird up in tonight’s sky
there is a blind bird speaking from my tongue
there is a bird saying ‘there is light’
there is a bird breaking through our heart
by a tiny crack saying
‘you exist’
‘you are’
there are a tiny crack and a precipice so human
growing in my skin
and blossoming.

hay un pájaro en el cielo de la
noche, hay un pájaro ciego que habla desde mi lengua,
hay un pájaro que dice hay luz,
hay agua,
hay un pájaro que se abrió paso a través de nuestro corazón
por una grieta minúscula y dice
existes
eres
hay una grieta y un precipio tan humanos
que crecen en mi piel
y florecen.

Los motivos

Éric-Emmanuel Schmitt
Dans la nuit du 4 février 1989, lors d’une expédition au Sahara, il est sujet à une expérience mystique : le sentiment de l’Absolu se révèle à lui. Une phrase occupe toutes ses pensées : « Tout est justifié ». Ce bouleversement lui fait franchir le cap pour passer à l’ écriture.

Don DeLillo
I did some short stories at that time, but very infrequently. I quit my job just to quit. I didn’t quit my job to write fiction. I just didn’t want to work anymore.

Haruki Murakami
According to an oft-repeated story, in the instant that Hilton hit a double, Murakami suddenly realized he could write a novel. He went home and began writing that night. Murakami worked on it for several months in very brief stretches after working days at the bar (resulting in a fragmented, jumpy text in short chapters).

Raymond Carver
His daughter, Christine La Rae, was born in December of 1957. When their second child, a boy named Vance Lindsay, was born the next year, Carver was 20. Carver supported his family by working as a janitor, sawmill laborer, delivery man, and library assistant.

Cinco libros de poesía a la semana

Una de las características que más me atraen del mundo literario estadounidense es la capacidad que tienen algunos críticos/escritores de mofarse de sí mismos. Esto unido a su estricto proceder a la hora de separar materias (una revista de divulgación poética no es lo mismo que una revista de filología) y a que la poesía en inglés actual es relativamente sencilla de leer (que no de comprender, algo de lo que debiéramos aprender los españoles, y como ejercicio propongo repetir todos los días: no usar “rosetón” o “lajustre” si no es estrictamente necesario) permiten que girar la vista hacia los críticos de ese país sea un ejercicio harto interesante.

En PoetryFoundation incluyen este mes un artículo en respuesta lo que Timothy Liu propuso en una conferencia de profesores de escritura creativa norteamericanos: para ser buen profesor hay que leer cinco libros de poesía a la semana.

[…] spoke about what he thought constituted teaching expertise, then smiled a little hostilely and announced that he reads five books of poetry a week. Some people gasped.

La autora del artículo, una tal Paisley Rekdal, reflexiona sobre cuál es la cantidad justa o necesaria para convertirse en un auténtico profesional. Y para ello, se propone una agenda, a la manera de una dieta para perder peso -el artículo se titula La dieta de los cinco libros a la semana-, con el propósito de leer cinco libros de poesía a la semana. La autora no escatima en detalles cómicos de la consuetudinariedad del proceso (es decir, lo que ocurre cuando leemos: nos pica un tobillo, nos entra hambre, nos saltamos páginas enteras). Aquí van unos fragmentos que he traducido directamente (el original lo podéis encontrar aquí:

Semana 1

Satisfecha por el supuesto sacrificio de tiempo y talento, dejo escapar un suspiro tan sólo cuando mi enfurecido novio me encuentra a las 11 de la mañana del lunes en la oficina, tirada en el suelo en pijama, comiendo galletas y leyendo a John Clare.[…]Genial. Me concentro durante diez minutos antes de ir a cambiarme de camiseta. Vuelvo, paso de página y leo 50 líneas de “Helpstone”. Me pica el tobillo. Me rasco, pierdo el hilo, vuelvo y leo las últimas cinco líneas. Empiezo a pensar en ir a comer, releo las últimas lineas otra vez, paso de página, levanto los ojos hacia uno de mis perros, le regaño por interrumpirme al rascarse las orejas, releo las últimas lineas una vez más. Mejor olvidarlo. Paso a otro poema titulado “What Is Life?”

Semana 2

Tengo que evitar cualquier libro que incluya las palabras “antología” o “selección” en el título. Leer 300 páginas de Clare (¿alguien se da cuenta de lo largos que son los poemas de Clare?) me obliga a saltarme páginas enteras.

Semana 3

A fuerza de leer tan rápido como pueda, me he vuelto paranoica con cómo lee otra gente. Observo a los viajeros que leen en el autobús, y me fijo en sus pupilas para comprobar si se saltan las últimas páginas de libro o, por el contrario, leen cada palabra impresa. Esta tarde una mujer se rió en voz alta mientras leía; después, con una media sonrisa levantó la vista. No sé por qué me da que no estaba leyendo poesía.

Semana 4

Allá por el jueves dejé de reaccionar a la pila de libros por leer. Sólo muevo mis ojos por encima de la página, sí, procesando palabras, pero sin preocuparme por ellas. Los poemas se han vuelto maquinitas a estudiar, destrozar y recomponer en argumentos e imágenes.

Semana 6

Siempre supe que abandonaría. Además el espacio en la oficina se agotaba y algún día me gustaría ser madre, pero incluso yo misma estoy sorprendida con la rápidez con la que he abandonado el proyecto.

Como nota curiosa, el propio Timothy Liu responde en los comentarios de la página a la autora. En la península uno podría esperar algo como: “es evidente que la miel no está hecha para la boca del asno. Yo leo 300 libros al año, asisto a varios congresos y hago el pino, balaústre, náyade, cartilaginoso”. Pero no. De hecho es bastante amable.

Lo de los cinco libros a la semana se parece a un oasis al que uno se dirige rectamente pero, ¿para qué hacerlo si uno se ha derrumbado en medio del desierto? Por supuesto que conviene ponerse límites. Las antologías que Redkal ha utilizado en sus listas (Clare, Berssenbrugge, Goldbarth) podrían contar cada uno como cinco […]

Como premio a ambos por fair play, artículo y poema traducidos. Retiro lo dicho sobre que leer poesía en inglés es sencillo. Al menos traducirla es un infierno.

Hard Evidence
by Timothy Liu

A room walled-in by books where the hours withdraw.

At the foot of an unmade bed a bird of paradise.

Motel carpet melted where an iron had been.

His attention anchored to a late night glory hole.

Of janitorial carts no heaviness like theirs.

Desire seen cavorting with the yes inside the no.

A soul kiss swimming solo in an open wound.

The self as church where the whores now gather in.

Prueba irrefutable
por Timothy Liu

Una habitación tapiada con libros donde se retiran las horas.

A los pies de una cama sin hacer un ave del paraíso.

Moqueta de motel destrozada donde hubo un hierro.

Su atención anclada a un agujero en la pared a altas horas de la madrugada.

De las carretillas de conserjes no hay pesadez como la suya.

Se ha visto al deseo retozar con el sí dentro del no.

Un beso del alma nadando en soledad en una herida abierta.

El yo como una iglesia donde las putas ahora se reúnen.

Haiku

La hormiga canta
la semilla que carga
en el desierto.

Métro, boulot, dodó

Pero no todo tiene que ser como se espera que sea, Rem, métro-boulot-dodó. Ni siquiera has probado otras cosas que se te han pasado por la cabeza: escritor de viajes, articulista a sueldo, fotógrafo, corrector, traductor, profesor de español, de matemáticas, de informática, vendedor, conductor de autobús, puto, funcionario corrupto, traficante de armas, dueño de un prostíbulo, jugador profesional, kamikaze.

Parecías un tipo listo, pero al final resulta que no lo eres tanto. Me explico: has hecho el camino difícil, has estudiado con pasión tu ingeniería y tu carrera de filosofía, te has apuntado a cursillos incluso en idiomas que no eran el tuyo, te has puesto enfermo diez veces y diez veces te levantaste de la cama, hablaste de Heráclito y Robert Frost en inglés (qué presuntuoso), le sacaste los dientes a la Sinéad de las narices y después… Después nada. Después te compraste una corbata y un maletín y mendigaste por las grandes instituciones financieras un rincón en el que cobijarte y llorar tu incapacidad. Y todo porque no has sido capaz de contar esto en un papel, mandarlo por correo electrónico, y esperar. Y todo porque al final era el $$$$$$ lo que te mandaba (y tú que leías a Marzoa). Y ahora ¿qué? Volver. Como al personaje de tu cuento, te ha salido una mata de tomates en la cabeza. Y, poco a poco, alguien va arrancando su frutos y devorándolos frente a tus ojos y tú no haces nada. Métro, boulot, dodó.

Bellecour

Y me pregunto si esta tarde no es
una pausa del mismo Tiempo que
en otras ocasiones nos obliga
a aprender su gramática de plomo
hirviente con la que se escribe el mundo.

Una canción parece estar oculta
en los árboles del parque, en las hojas
que vuelan en bandadas a ras de suelo,
ya perdida su casa, hasta mis pies.
Quien fuera una de ellas y rodara
en soledad por la tierra y el asfalto,
puliendo sus aristas con la lluvia
y el viento, y reposara entre otras hojas
en el cruce de dos calles, al fin.

Algunas tardes escucho una voz
al otro lado del parque que dice:
‘Ven, tu lugar no está junto a la luz,
sus raíces no son las tuyas,
tú eres el parque, tú eres la canción’
Levanto la mirada en ese instante
y contemplo el vuelo de las palomas
sobre el aire encendido por las
hojas que, en remolinos de ardiente oro,
se despiden de los últimos rayos
de la tarde,
para siempre.

Pesadillas

He soñado que iba a una entrevista, el currículo impoluto bajo el traje recién recogido de la tintorería, los zapatos resplandecientes. He soñado que me recibía el gerente en mangas de camisa, la corbata ligeramente aflojada, me miraba directamente a los ojos para comprobar si estaba nervioso, si daba el perfil, me miraba a los ojos para ver si era un hombre honrado, para ver si era un hombre al fin.

Luego me han sentado en la sala de entrevistas y han dejado la habitación. El motor aire acondicionado ronroneaba por las cuatro paredes. He mirado a través de la ventana, he pensado que éste podría ser el lugar de mi trabajo durante los próximos años, ésta la vista que vería cada mañana. Un páramo detenido entre la creación humana y la divina, que no llega a ser campo, y que no llega a ser ciudad, tan sólo un paisaje por construir o por destruir: estructuras de hormigón recubiertas de ladrillos sólo por la base, planicies ficticias rellenas con tierra y hierba artificial. Una bruma bajaba desde el sol hasta perderse en el horizonte. No era una sensación desagradable: era la misma sensación de derrota que sentía cuando me asomaba desde el balcón de mi piso en Dublín, café tibio en mano, hacia las VPO de la welfare donde se mezclaban marujas, borrachos de sidra y cerveza de lata, y peleas. Esto es ahora parte de mí.
Un páramo detenido entre la creación humana y la divina, que no llega a ser campo, y no llega a ser ciudad, tan sólo un paisaje por construir o por destruir: estructuras de hormigón recubiertas de ladrillos sólo por la base, planicies ficticias rellenas con tierra y hierba artificial.
Han entrado los técnicos, sin camisa, en playeras, han agitado mi mano con desgana, con unos dedos tan blandos como los de un obispo, les hago perder el tiempo, han leído mi CV como si se tratara de un chiste o de un certificado de defunción, han levantado las cejas hasta los flexos cuando repasaban mi experiencia, han mirado por encima del papel y luego se han mirado entre ellos.

Y han sonreído.

Y luego han preguntado cómo se reinicia un nCipher.
Cómo funciona el protocolo DHCP.
Cómo se termina una conexión TCP/IP.
Cómo se escribe un programa en Perl que recorra los archivos de un directorio, los identifique y los copie si son mayores de 500k en otra carpeta.
Cuáles son las diferencias entre Solaris 8 y 9.
Para qué sirve SNMP.

Por qué esta compañía, por qué esta vida, por qué nosotros: no nos hagas perder el tiempo.

Y la camisa me apretaba, me apretaban los cordones, me apretaba hasta el pelo, el tiempo, la nada, yo no quería estar allí. Yo renegaba de mi piel, de mi sudor, de mis ganas de no responder a cualquier otra pregunta; yo no, otro quizá, quizá más bajito, más regordete, alguien que lo sepa, que no tiemble, alguien que no fume ni se pelee con los conductores de autobús, alguien capaz de decir 🙂, 🙁, :’), lol, rofl, leet, r00lz. Alguien que no le importe recorrer 700 km. para estar allí.

Cuando desperté, el gerente seguía allí.

Tanto árbol que planté
cosa que dije
y versos que escribí en la madrugada
y andarán por ahí como basura
como restos de un alma
de alguien que estuvo aquí
y ya no más
no más.

Lo triste lo peor fue haber vivido
como si eso importara
vivido como un pobre adolescente
que tropezó y cayó y no supo
y lloró y se quejó
y todo lo demás
y creyó que importaba.

Idea Vilariño

Lyon

Has paseado por la calle mientras
una niebla de ensueño te cubría
los hombros. Has pensado en qué hará
el sol para ocultar su aliento
entre nubes y tierra de este modo.
Para qué, por qué, si luego abandona
su velo plateado, si despierta
así los negros huesos del dolor,
de saber que aún se debe respirar,
de saber que, aun sin niebla, mañana
volverás a vivir, como la gota
que cae melancólica en nuestra frente
toda la noche y somos incapaces
de evitar.

Los Nobel

En fluctuat.net ya han hecho su lista de candidatos a llevarse el galardón que famosos y relevantísimos escritores como Imre Kertesz, Gao Xingjiang, William Golding o Patrick White ya tienen en su vitrina de trofeos. Más o menos aparecen los de siempre: Mario Vargas Llosa (que no se lo llevará porque lo lleva pidiendo demasiados años), Don DeLillo y Philip Roth, los últimos han publicado a una vez, si mal no recuerdo, una novela sobre el 11 de septiembre – motivo de aburrimiento y descalificación más que suficiente. Luego vienen los más o menos desconocidos: Adonis, que es sirio, se dice que fue nominado últimamente y que escribe en árabe cosas como -copio y traduzco de la Wikipedia:

Picture the earth as a pear
or breast.
Between such fruits and death
survives an engineering trick:
New York,
Call it a city on four legs
heading for murder
while the drowned already moan
in the distance.
New York is a woman
holding, according to history,
a rag called liberty with one hand
and strangling the earth with the other.

Imagina la tierra como una pera
o un pecho.
Entre estos frutos y la muerte
sobrevive una trampa de ingeniería:
Nueva York,
llámala una ciudad a cuatro patas
en busca del asesinato
mientras el ahogado ya gime
en la distancia.
Nueva York es una mujer
que sostiene, de acorde a la Historia,
un trapo llamado libertad con una mano,
y asfixia la Tierra con la otra.

Me vale.

También aparecen otros nombres como Les Murray que se complace en comunicarnos que es Australia’s leading poet en su página web y que por los poemas que pega en la web no me dice mucho. Haruki Murakami porque es líder de ventas en Suecia (donde se da el Nóbel) con Kafka on the shore, Amos Oz el judío amigo de los palestinos, Claudio Magris que es líder en las apuestas de Ladbrokes.

Bien. Pues yo no apuesto por ninguno de estos. Por varias razones: porque no los he leído, porque lo que he leído de ellos no me ha gustado (La Mancha Humana, Roth, por poner un ejemplo, no es exactamente lo que llamaríamos una novela de premio Nobel) o porque su momento dorado se acabó y la Historia de la Literatura ya ha dictado sentencia, por ejemplo, e injustamente con Mario Vargas Llosa. O quizá porque deseo secretamente que se lo den a Ismail Kadaré, que este año no sale en las listas y que sí tiene una obra de premio Nobel, por ejemplo, Abril Quebrado o El Monstruo.

¿Españoles al Nobel? Para no repetir la boutade de Camilo José Cela y no tener a toda la nación (o al menos la parte de ella que no le importe un pimiento todo esto) escondiendo la cara de vergüenza, debería salir alguien en plan Juan Goytisolo, Rafael Sánchez Ferlosio o Agustín García Calvo, y estos dos últimos dudo mucho que los conozcan más allá de Francia. Pero así es la vida en esta nuestra España, o te jodes o eres el hombre araña.

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