Yo iba para algo en la vida

El blog en español de Raúl Quirós Molina

Mes: Agosto 2007

Apuntes sobre El Último Tango en París

Hay una escena en El Último Tango en París que me sobrecoge por su intensidad y el abanico de significados que tienen dentro de la película de Bertolucci. Esta es la secuencia en la que Marlon Brando, bajo la luz tenue que entra en el apartamento en el que tiene sus encuentros con Maria Schneider empieza a hablar pausadamente, casi con desgana, de su infancia. Hasta ese momento el desarrollo de la película ha trazado cuáles son los límites de los dos personajes y el territorio al que están confinados: existen porque se encuentran en ese apartamento, fuera de él cada uno tiene una existencia alejada del otro.

Everything outside this place is bullshit.

El personaje de Brando es el primero en establecer esas fronteras entre lo que es y lo que no es real: lo que ocurre en el afuera sencillamente no existe, es falso. Nada de nombres, nada biografías, lo verdadero es esto y ahora. En el transcurso de la película, el personaje de Brando se encarga de reforzar esta advertencia ante la ingenuidad del personaje de Maria Schneider, quien aún no comprende que el único tiempo entre ellos dos sólo puede ser el instante (el Aion de los griegos) y que tratar de aprehender esa experiencia, darle forma (quién, por qué, cómo, antes, después) es convertirlo en Historia y por tanto, aniquilarlo.

En la escena comentada, Brando quebranta su propia ley creándose a sí mismo una biografía, dejando entonces que el afuera entre en el apartamento, que entre los dos haya una Historia y por tanto, la muerte. Maria Schneider aún no es consciente de cómo ese Brando recostado bajo la luz del atardecer (que me gusta considerar como metáfora del ocaso del instante eterno que el protagonista deja escapar suavemente con su confesión dilatada) está rompiendo las reglas de supervivencia del esto y del ahora que él mismo impuso.

yo soy martínez

yo soy martínez, yo soy garcía, me llamo pedro, me llamo manuel, me llamo javier; yo trabajo con ordenadores, yo conozco varias lenguas, ada, java, bash, y en ninguno he aprendido a llorar o a quejarme, a dar patadas al aire, a decir que no, que no. yo llevo corbata y zapatillas, yo trabajo de nueve a cinco, yo soy el rey del php, yo soy el orgulloso coleccionista de .avi’s, yo soy el gigante del Menéame, yo soy el experto en todo, yo soy el anónimo que comenta tu blog a las tres de la mañana, yo soy el que reside en la vigilia mientras el resto el universo duerme sus preocupaciones mundanas. yo soy el artífice de la nueva revolución tecnológica. yo soy la e-democracia. yo soy la generación web 2.0.

yo soy el bit y el omega.

yo soy la sombra que se proyecta desde el LCD sobre las paredes de mi apartamento, por donde trepan, ignorantes a mi presencia, las humedades y la desesperación. yo asisto y participo en induction programs, en trainings, en briefings, dejo clara mi postura, mi posición, mis puntos de vista, yo leo la Biblia de C, la Biblia de CSS, la Biblia del Hacker. yo sé qué significa CCNA, CCNP, Security+. yo me refugio en el soberbio rencor de los foros; cuando soy un animal yo me dejo fluir en las urls más bajas.

Foto: If u say so… por Beamillion

yo no sé pintar una valla. yo sé qué es un firewall. yo no sé cocinar una tortilla. yo sé quemar un cd. yo no me frustro y maldigo a la virgen, a todos los santos, al cáliz sagrado y todos los días de mi vida porque no logro que las arrugas desaparezcan, mágicamente, al vapor de la plancha. yo tengo una cuchilla de afeitar dentro del lavabo. y un cepillo de dientes. y un pantalón gris. yo tengo una percha de plástico donde cuelgo y descuelgo la única camisa que poseo, todos los días, como un ritual incorruptible, sin detenerme a contar cuántas veces, durante cuántos años, he ejecutado este acto tan cargado de tristeza.

yo soy martínez, yo soy garcía, me llamo pedro, me llamo manuel, me llamo javier. yo soy uno de vosotros.

Bye bye, Ámsterdam

Al final me encontré con Rem y antes de que comenzase a apabullarme con sus estrambóticas ideas y su tabaco de liar le narré los últimos acontecimientos de mi periplo dublinés.

Samantha confirmó que yo no iba a ir a trabajar en Ámsterdam, es decir, que no me veía tomando cafés con la caterva de geeks con camisas estampadas y barba de tres días que me fusilaron a mediados de mes. Me dice en el correo, tan profiláctico como británico:

«They liked you as a person»

Rem levantó una ceja cuando se lo traduje. «Gracias a Dios que les gustaste como persona. Imagina que les hubieses gustado como mascota. Como el pingüino ese de Linux. Te hubieran puesto un smoking y te hubieran dado de comer tripas de pescado. Hubiera sido un caso flagrante de explotación animal». Luego empezó a escupir hebras de tabaco que se le habían quedado entre los dientes.

Estrenan una obra de Bernard-Marie Koltès en el Project Arts Centre y le pregunté si quería acompañarme. Koltès, el autor de Roberto Zucco: fantasma, asesino, amante, bandido que atravesaba los barrotes de la cárcel. El mismo personaje de la película de Cédric Kahn que sobrevivía a accidentes de tráfico y redadas: los franceses pueden hacer road-movies y películas de asesinos en serie sin matar de aburrimiento. (Esto último lo he escrito en alguna parte). Otra que Koltès escribió, Combat de nègres et de chiens, sobre la colonización y la tragedia de un hombre negro persiguiendo su tradiciones en una sociedad blanca que no las quiere comprender. Koltès era homosexual en una sociedad hetero, de ahí el paralelismo. Algún día le contaré a Rem más cosas sobre la relación obra-biografía en algunos autores. Tendremos que esperar a Francia para verla, supongo, porque antes de que terminara me tomó del brazo, me arrastró dentro de un vagón del LUAS y me contó su idea para una arquitectura polimórfica.

Rem

Esta mañana me llamó Rem, que siempre me telefonea cuando yo estoy en el trabajo y él se aburre en el parque, para contarme que ya había descubierto la manera de hacernos ricos de una vez por todas y dejar de vagabundear por la existencia como quien vagabundea entre los pinos. Rem se aburre menos que yo porque él no trabaja – es arquitecto y no habla inglés -; además, fuma tabaco de liar y disfruta, demasiado diría yo, de sus paseos por St. Stephen’s Green y su cámara de fotos.

«Se me ha ocurrido mientras espantaba unas ratas de aire».

Rem se inventa a veces nombres para los animales o personas que le llaman la atención, por ejemplo llama ratas de aire a las palomas. Lo cual detesto porque es a) pedante y b) incomprensible. Porqué algo le llama la atención o no es todo un misterio; no un misterio cautivador, de biografía romántica y octasílabos bajo las luces sepia, sino un misterio que nadie quiere conocer. ¡Como el proyecto que me estaba proponiendo por teléfono cinco minutos antes de que saliera del trabajo!

«Quedamos en Conolly. Toma nota de la fecha: es un día para recordar»

Lo que sea.

Primer paso

1.

Lo primero es ir borrando las trazas que he ido dejando durante estos dos años en Dublín: si el proceso de construir una individualidad es difícil, desintegrarla o reducirla a su mínima expresión es aún más complicado: siempre quedan grietas.

En este proceso de deconstrucción siempre entra en escena lo que queda después de todo.

What are you doing next?
Have you no income?

Y esa hebra en la que uno va enlazando las distintas oscilaciones de su territorio siempre aparecen Tiempo y Dinero, como si no importase cuán disperso se hallara uno: de las cenizas del ser resurge el señor Corre, Que Es El Último Minuto De Tu Vida y el señor Euro.

Prólogo

Por el momento, no más segmentos TCP/IP, risk analysis.
No más estudiar para certificaciones. No más how do you see yourself in five years time, I’d like to pursue a career in your company.

No más habitar un lenguaje que no quiero como propio.

No more Mr. Nice Spanish Guy.

No more bullshit.

Sin excusas. Sin heroicidades. Empezamos.